Comunicar la diferencia y diferenciarte como destino turístico dentro de la gran oferta no solo es difícil, es también un tema delicado en los tiempos que corren.

Cuando gestionas una oficina de turismo grande tienes muchos recursos que ofrecer, cada uno con su originalidad, y eso puede diluir la fuerza de tu mensaje. Cuando gestionas una oficina de turismo pequeña y la oferta que puedes presentar es limitada, es fácil caer en la rutina y obcecarte con un solo recurso.

Si a esto unimos la amplia oferta de destinos, es decir la competencia de todo tipo, la verdad es que gestionar y comunicar un destino turístico con éxito es casi una misión imposible. Crear un relato interesante , aunque está al alcance de todos, se convierte en un reto sólo apto para los más osados.

 

Jijona y el turismo distribuído

Embajadores de Jijona es uno de esos proyectos que siempre gustan y sorprenden a partes iguales. El diseño de una “experiencia de usuario” desde una institución local a partir del capital humano de la comunidad en el que el territorio es un nodo más en este plan, en este relato.

Se trataba de promover el turismo desde otros tiempos, el verano, y desde otros lugares, las heladerías. El intermediario entre el turista y el destino, el recomendador, es el heladero. Que ya lo hace sin darse cuenta en su heladería, pero ahora tiene, además su insignia de embajador y su propio video en youtube. Un material con doble utilidad, es merchandising para la heladería y promoción para Jijona.

El tono de la comunicación, que nace de las conversaciones previas con los heladeros, convierte a Jijona en un lugar al que puedes ir en cualquier momento y con cualquier excusa, porque vas invitado.

El viaje a Jijona empieza cuando hablas con un heladero y, mientras te recomienda un nuevo sabor o te da a probar uno tradicional, te cuenta que en su pueblo están de fiesta.

Parte del éxito de la comunicación de este proyecto está en hablar de embajadores y no de embajadas. Esta forma de comunicar el turismo, pone el foco en las relaciones de las personas. Son las relaciones de los heladeros-embajadores las que hacen posible que Sevilla, Gijón, Campello o Ibiza tengán algo en común. Que sean lugares comunes para los turistas y para los habitantes de la ciudades. Aunque a primera vista puede parecer una red centralizada en Jijona, en realidad es una red distribuida de personas hablando de Jijona y de otras localidades donde hay helado de Jijona.

Sabiendo que a la oficina de Turismo de Jijona le interesa, y es su objetivo, que la ciudad sea destino turístico.  Parece que solo había que aprovechar que el viaje ya ha empezado, que desde hace años y desde diferentes lugares, ya había personas hablando de Jijona y probando sus sabores, imaginando sus paisajes y recordándola al ver un mapa o hacer un viaje.