Tu sabes mejor que nadie que ahora a las instituciones se os pide “hacer más con menos”, no vamos a hablar de los porqués ni del hasta cuando se podrá hacer esto o dónde tienes que que poner el límite de tus esfuerzos y entrega. Esas son una cuestiones delicadas  y complejas (escribiré un post). Pero como tu y yo sabemos, y todo el mundo sabe, hacer las cosas cuesta o dinero, o tiempo, o personal, o una combinación de las anteriores de modo que habrá que buscar la manera.

Puestos a economizar recursos es fundamental tomar decisiones correctas. Y este es un equilibrio difícil de alcanzar ¿verdad? En principio tus decisiones son correctas o incorrectas si te llevan a lo que querías conseguir, pero cuando los recursos que necesitas son un problema la toma de decisiones se complica.

Recuerda que el éxito se mide en función de los objetivos y sus resultados y que las relaciones son lo que importa.

Y luego está el tema de la transversalidad. Tengo que reconocer que esta es la parte que más me gusta de la Relaciones Públicas, visualizar la conexiones que un proyecto o una acción tiene con diferentes áreas.

Todo esto es lo que controla un Plan Estratégico, pero vamos por partes.

Necesitas saber si te relacionas con gente interesante

Ya sea para buscar colaboradores o para aceptar una propuesta de colaboración necesitas saber si se trata de una relación interesante para tu organización. Si se convertirá en una relación que te lleve al éxito. Para eso necesitas tener unos criterios de valoración, una especie de filtro para saber si lo que te propones o lo que te proponen encaja con tu estrategia.

tu promesa como organización
tu clientes
tus fortaleza
tus debilidades

Cualquier decisión tiene que pasar por este filtro, todo lo que hagas en solitario o en colaboración debe de reforzar tu promesa y tu fortalezas, acercarte a tus clientes y compensar tus debilidades.

Hacer esto desde una empresa es complicado, pero hacerlo desde una Institución Pública o desde una Asociación es verdaderamente difícil. Pararse, pensar estratégicamente y organizarlo todo en un Plan nunca parece ser prioritario, siempre hay tareas más urgentes ¿o quizás no tienes las herramientas para hacerlo? El caso es que esa definición de la promesa, propuesta de valor, se diluye; los clientes no están bien definidos; y los puntos fuertes y débiles cuestan de analizar.

Pero debes hacerlo, porque esto va de personas, de las personas con las que te relacionas y hacen que tu trabajo valga la pena.