Alcance y no escala . Lo concreto y no lo universal. Son conceptos que forman parte de mi discurso pero que no siempre son fáciles de explicar. Y mucho menos de vender, porque es fácil que las grandes campañas de publicidad nos cieguen con sus imágenes y músicas emotivas y sus frases evocadoras.

Pero más allá de esas “palabras para soñar” o, más bien, más aquí, están los proyectos reales. Lo que puedes tocar, medir y valorar si te ha llevado al éxito, es decir a tus objetivos.

Llevaba tiempo queriendo escribir sobre esto y la intervención de Marta Pajarín en las XIV Jornadas por la Igualdad de Género me dio la clave. Después de exponer la evolución del concepto de desarrollo y los inspiradores objetivos del milenio concluía con una sabia reflexión que dijo haber aprendido en el Sahara,

son las acciones pequeñas, hechas en lugares pequeños, por personas pequeñas las que cambian las cosas

Y no puedo estar más de acuerdo. Mientras que las grandes instituciones internacionales solo pueden proponer, observar y apoyar, son los proyectos locales, las personas que cambian su forma de pensar y empiezan a actuar de manera distinta, lo que hace que el mundo cambie.

Al hablar de los objetivos del milenio estos resultan motivadores, inspiradores, … pero estas instituciones de escala mundial reconocen no tener recetas para llevarlos a cabo, ni siquiera para saber si se están cumpliendo, solo pueden observar lo que se está haciendo y atar cabos. ¿podríamos decir que no tienen alcance?

Pues eso depende de las relaciones. Depende de si pretenden ser el centro o un nodo más.

Lo domestico hace posible lo global.

Por grande que sea la institución, por compleja que sea la burocracia, quien la mueve son las personas que trabajan dentro y, además, las instituciones existen para prestar un servicio a personas que están fuera. Ya sea un hospital, un colegio, una oficina de turismo o una sala de exposiciones está aportando algo a su comunidad,

En los proyectos pequeños, domésticos, es más fácil diseñar y actuar poniendo a las personas en el centro de las decisiones y la toma acción. Por eso pueden hacer mucho con poco, pueden hacer realidad los sueños de la ONU. Porque son las personas, llevando a cabo acciones reales en contextos reales, las que convierten esos deseos y aspiraciones en realidad.

Ahora bien estos proyectos son posible cuando son interesantes. Responder a una realidad concreta y conectar personas es la clave del éxito de los proyectos domésticos y globales. Es fácil diseñar un proyecto desde un despacho, pero hacerlo realidad es imposible, la gente solo se mueve cuando algo le interesa,  cuando es interesante. Y ¿qué puede ser más interesante que solucionar tus problemas?

Si los proyectos no nacen de la realidad-necesidad, los proyectos no se hacen, los planes no se cumplen y los objetivos irán pasando de una agenda a otra, del 2020 a 2030 y así durante todo el milenio.

Si conectas personas, en una red distribuida, el proyecto local conectará, antes o después con otras redes, se seguirá tejiendo y será global.

Si el proyecto es interesante, conseguir los recursos necesarios puedes ser difícil pero es viable, sobretodo si te enfocas en sacarle partido a lo que tienes, en ir paso a paso, a lo concreto.

 

Brooke Lark