Es mejor ser una organización hacker

Es mejor ser una organización hacker

Hacker es todo aquel que trabaja con gran pasión y entusiasmo por lo que hace, y le gusta compartirlo con los demás. Lo que hace no solo le permite vivir, también le relaciona con los demás y le procura entretenimiento.
Ser hacker es una combinación de pasión, libertad, creatividad y valor social.

Esto, a primera vista, es muy fácil de aplicar  a un artista o a un científico, incluso a un empresario autónomo. Pero ¿se puede aplicar a una institución? ¿a una institución pública? yo creo que sí ¿y tu?

Lo mismo que ahora se habla de intraemprendedores para referirse a la gente que tiene iniciativa dentro de una gran empresa o institución, creo que se pude hablar de profesionales con un espíritu hacker a la hora de gestionar su trabajo en una organización.

Un ejemplo de ética hacker en una institución es, sin duda, Teresa de Jesús y la reforma del Carmelo. Ella no quiso nunca montar una revolución ni ser una reformadora (le dolían las guerras de religión entre cristianos). Ella solo quería un contexto mejor para vivir su visión de la vida religiosa, quería cambiar su mundo. Crea algo a su medida y construye a su alrededor

“determiné hacer eso poquito que era en mí, (…) con toda la perfección que yo pudiese”

me encanta esta expresión porque tiene determinación, poquito y perfección, no va de esperar a ser perfecta para ponerse en marcha, va de hacer ya, aquí y ahora, todo lo que esté en tu mano con lo que tienes.

Cuando eres una mujer del siglo XVI y quieres cambiar algunas cosas de la Iglesia, no puedes esperar un momento favorable, tienes que tener mucha creatividad y pasión por lo que haces.

Esto va de personas

de personas y de cómo y por qué hacen las cosas. La forma en que buscas soluciones a los obstáculos, los objetivos que planteas para tu organización o la visión desde la que planteas un nuevo proyecto, el enfoque que le das a la nueva etapa que está viviendo tu organización, es donde se muestra tu espíritu hacker, en ese disfrutar de lo que haces.

Si disfrutas de lo que hacer, es más fácil ser creativo y si eres creativo vas a hacer cosas diferentes, únicas, innovadoras. O vas a hacer las mismas cosas pero de manera diferente, única e innovadora.

Si haces cosas innovadoras más gente quiere relacionarse contigo y puedes fortalecer tu red de colaboradores y crear nuevos y mejores proyectos.

¿No es eso lo que te posiciona como una institución del siglo XXI?

 

 

¿cómo sabes que te relacionas con la gente adecuada?

¿cómo sabes que te relacionas con la gente adecuada?

Tu sabes mejor que nadie que ahora a las instituciones se os pide “hacer más con menos”, no vamos a hablar de los porqués ni del hasta cuando se podrá hacer esto o dónde tienes que que poner el límite de tus esfuerzos y entrega. Esas son una cuestiones delicadas  y complejas (escribiré un post). Pero como tu y yo sabemos, y todo el mundo sabe, hacer las cosas cuesta o dinero, o tiempo, o personal, o una combinación de las anteriores de modo que habrá que buscar la manera.

Puestos a economizar recursos es fundamental tomar decisiones correctas. Y este es un equilibrio difícil de alcanzar ¿verdad? En principio tus decisiones son correctas o incorrectas si te llevan a lo que querías conseguir, pero cuando los recursos que necesitas son un problema la toma de decisiones se complica.

Recuerda que el éxito se mide en función de los objetivos y sus resultados y que las relaciones son lo que importa.

Y luego está el tema de la transversalidad. Tengo que reconocer que esta es la parte que más me gusta de la Relaciones Públicas, visualizar la conexiones que un proyecto o una acción tiene con diferentes áreas.

Todo esto es lo que controla un Plan Estratégico, pero vamos por partes.

Necesitas saber si te relacionas con gente interesante

Ya sea para buscar colaboradores o para aceptar una propuesta de colaboración necesitas saber si se trata de una relación interesante para tu organización. Si se convertirá en una relación que te lleve al éxito. Para eso necesitas tener unos criterios de valoración, una especie de filtro para saber si lo que te propones o lo que te proponen encaja con tu estrategia.

tu promesa como organización
tu clientes
tus fortaleza
tus debilidades

Cualquier decisión tiene que pasar por este filtro, todo lo que hagas en solitario o en colaboración debe de reforzar tu promesa y tu fortalezas, acercarte a tus clientes y compensar tus debilidades.

Hacer esto desde una empresa es complicado, pero hacerlo desde una Institución Pública o desde una Asociación es verdaderamente difícil. Pararse, pensar estratégicamente y organizarlo todo en un Plan nunca parece ser prioritario, siempre hay tareas más urgentes ¿o quizás no tienes las herramientas para hacerlo? El caso es que esa definición de la promesa, propuesta de valor, se diluye; los clientes no están bien definidos; y los puntos fuertes y débiles cuestan de analizar.

Pero debes hacerlo, porque esto va de personas, de las personas con las que te relacionas y hacen que tu trabajo valga la pena.

 

 

 

Las relaciones son lo que importa.

Las relaciones son lo que importa.

marketing relacional o relaciones públicas, da igual, llámalo como quieras, el caso es que te relaciones bien y con las personas adecuadas.

Cuando digo que te relaciones bien, quiero decir que tienes que saber lo qué estás haciendo y por qué lo haces, lo que llamamos llevar a cabo acciones llenas de sentido. Las relaciones que estableces entre la organización que diriges y cualquier otra institución o persona deben tener sentido en el fondo y en la forma, ser constructivas para ambas partes, orientadas a cumplir tu promesa como institución.

Con personas adecuadas me refiero a las personas más interesantes que puedas encontrar para que tu organización exista y se desarrolle. Porque una organización tiene multitud de vínculos y conexiones con el mundo que la rodea, en su sector, con sus usuarios, en su ámbito geográfico, etc De lo que se trata es de encontrar un punto común o un contexto compartido con esas personas para conseguir los resultados que nos intersan.

Buenas relaciones con la personas adecuadas, es lo que yo llamaría relaciones de éxito, porque te llevarán a conseguir tus objetivos, tus metas y tus sueños. Lo que los teóricos de comunicación de organizaciones llaman Misión y Visión.

Las relaciones de éxito, son relaciones estratégicas.

Da igual como de grande es al organización que gestionas. Puedes ser el director de un pequeño museo privado local o el técnico de un departamento en una gran institución. Para dar a conocer lo que haces, lanzar y desarrollar nuevas líneas de trabajo, o simplemente existir como institución necesitas relacionarte.

Lo ideal para alcanzar el éxito como institución es tener un plan estratégico, un equipo y un presupuesto, pero si te falla el equipo o el presupuesto, lo que no puede fallar es un plan que incluya la creación y fortalecimiento de relaciones estratégicas. Una buenas relaciones con las personas adecuadas pueden paliar ciertas carencias al tiempo que te posicionan como una organización abierta, transversal, creativa … pon el adjetivo que quieras, todo depende de tus relaciones.

Tus relaciones dependen de ti, de lo interesante que seas para lo otros.

Todo empieza por saber quién eres, donde estás y dónde quieres ir. Para saber quién eres es imprescindible revisar o auditar tus objetivos y estrategia de vez en cuando. Para saber dónde estas, tendrás que analizar tu situación, el mercado en el que operas y quien es tu cliente. Con todo lo anterior podrás decidir dónde quieres ir y para conseguirlo tendrás que planificar y actuar.

Si lees una libro de marketing de museos, un artículo de comunicación cultural, o de marketing relacional aplicado al sector cultural. Todos están hablando de lo mismo. Como yo soy relaciones públicas hablo de públicos y de relaciones. Públicos externos e internos (clientes, competencia, proveedores, equipo, …) y relaciones, siempre interesantes, para crear valor a través de colaboraciones, contratos, experiencias, procesos de trabajo, …

El relato institucional

Photo by Ihor Malytskyi on Unsplash

Las instituciones también necesitan un relato. Un relato que interese y que seduzca

 

Hace unos día leía en la prensa local la opinión-consejo de un experto en el mercado de la piedra natural, ante la situación de este sector, en resumen venía a decir que si el sector va mal, cuando la economía va bien es porque no se sabe contar. Primero me sorprendió oír a alguien hablar tan claro en la tele del pueblo y al instante alegré muchísimo, por lo mismo, porque hablaba claro, hablaba de lo mismo que yo les cuento a mis clientes y, además  se refería un sector tan particular como las “fábricas de mármol” como las llamamos por aquí.

“Hay que saber contarse para triunfar en el mercado.”

Si esto vale para uno de los sectores más conservadores, vale para las instituciones, porque las instituciones públicas, sobretodo las las que hacen un trabajo más silencioso y/o están cara al público,  necesita demostrar que su trabajo es valioso.

El nuevo paradigma de la era de la información es un reto para empresas e instituciones, porque es un reto para las personas que vivimos este momento.

Diríamos que a nuestro alrededor hay una cantidad infinita de información, de tecnología, de ocio, .. de oferta en resumen. Y parece que esta crisis de 10 años nos ha hecho a todos más críticos, quizás no siempre con un buen criterio, pero sí más exigentes. De la misma manera que un comprador se pregunta por qué comprar este producto a esta marca y quiere una buena razón, también nos preguntamos porque existe esta institución, qué hace por mi, para sirve. Y necesita una buena razón para sentir que el trabajo de esa institución es valioso.

Construir el relato

Para tener un relato es imprescindible conocerse, de lo contrario no es un relato honesto y si no es honesto no seduce, puede atraer por un momento, pero será algo pasajero. La construcción del relato es por tanto un proceso y tiene tres elementos clave.

El cliente. Al fin y al cabo es la persona más importante de la empresa, sin ella no existe. Y en el caso de las instituciones públicas, prestar un servicio a las personas, es la razón por la que existen. Y no vale decir que tu ṕublico es todo el mundo, hay que distinguir perfiles para poder ayudarles de verdad.

Conocer tu sello personal. Ese valor que aporta tu trabajo a la vida de la gente y que nadie más hace como tu.

Tener un ideal al que aspirar. No hace falta saber exactamente cómo alcanzaremos ese ideal. Se trata de tener una aspiración que te inspire y sirva de criterio para tomar decisiones a la hora de actuar ¿esta acción me acerca a mi ideal?

Con estos tres elementos ya puedes empezar a mirar y a pensar tu organización de manera que la comunicación y las acciones estén alineadas con la razón de ser. Ya puedes empezar a construir un relato interesante.

Traducir ese relato en el día a día de la organización.

El relato no es un discurso bellamente redactado que aparece en la web o se repite una y otra vez en los medios. Es una forma de contar tu realidad, tu verdad. por tanto la vida de la organización, sus acciones y decisiones están alineadas con ese relato. Ahora bien, no es fácil hacer realidad los sueños. Para conseguirlo hace falta:

Enfocarse. Es decir, tener unos objetivos bien definidos y una estrategia para alcanzarlos. Y convertir eso en un plan de acción y comunicación. Es la mejor manera de gestionar los recursos públicos, precisamente porque son de todos y porque no podemos andar improvisando. Te permitirá diseñar las acciones adecuadas, te servirá de filtro para saber con quién relacionarte y te acercará , poco a poco, a ese ideal del que hablábamos.

Conocer bien al usuario. El usuario es el activo más importante de una institución. Conocerle bien te ayudará a mejorar tu oferta y comunicarla de una forma que la pueda entender. Defíne un perfil estrella cuando diseñes cualquier acción, piensa en ellos.

Primar la calidad a la cantidad, crear experiencias. Esto todavía suena un poco raro en las instituciones pero en el siglo XXI se prima la satisfacción real frente al alcance masivo pero sin ninguna huella. Diseña tus acciones de forma muy segmentada y atiende las necesidades sentidas de tus usuarios. Tus vínculos con ellos mejorarán y los retornos serán muy positivos.

“Hacerlo bien y hacerlo saber” . Esta máxima de las Relaciones públicas sigue hoy más vigente que nunca. Tu plan de acción para el nuevo año no será nada sin un plan de comunicación para darle alcance y visibilidad. No es necesario una gran inversión sino tener un buen mapa de públicos, un poco de creatividad y una buena agenda de contactos con medios.

Estar al tanto de las tendencias. Hay muchos ejemplos innovadores de proyectos nacidos al calor de las instituciones. Estate al corriente de ellos, informa a tu político y trata siempre de aplicar ideas nuevas y frescas en tu trabajo. Ten siempre un ideal al que aspirar.

Si quieres estar al tanto de cómo desarrollar una institución con relato, suscríbete a mi newsletter semanal en la que voy a compartir recursos, tendencias, casos de éxito y mi experiencia trabajando con instituciones