Colonial Wiliamsburg es un museo viviente,
quizás por eso es también un ejemplo de
cómo crear un universo que envuelve al cliente.

Pero no solo por eso, en el fondo de todo lo que hacen hay un deseo de “ofrecer una experiencia única, como solo ellos pueden hacer”, esto es una estrategia y todo el conjunto de acciones en vivo y on-line responde ella, porque con esta estrategia consiguen su menta, enseñar historia.

Cuidan hasta el último detalle, los figurantes van realmente bien vestidos (nada de disfraces o de vestuario que aparente pero que no termina de ser real o correcto), actúan como gente de la época en sus diferentes escenarios (tiendas, talleres, la calle), hasta la señalética es “de época”. Es decir, se lo creen, tienen su relato bien integrado. Y tu puedes integrarte en la experiencia “vistiéndote” como ellos o ser un observador.

 

La misma web es ya un viaje al universo de Colonial Williamsburg, yo no he visitado la ciudad, no se como se siente un visitante paseando por esas calles en las que te puedes cruzar con unos “colonos” o entrando en una herrería de la Virgina del XVIII, todo eso mientras sigues el mapa interactivo en tu teléfono. Pero todo lo que muestra la web y la forma en que lo muestra me adentran en ese mundo de recreación histórica, que me hace creer que puedo viajar en el tiempo, saber más y pasármelo bien, todo en el mismo viaje.

Es decir, su web como principal medio de comunicación y contacto con el futuro visitante cumple su función al 100%. Pero hay más.

La web ofrece toda una experiencia.

Navegar por ella puede hacer que pierdas la noción del tiempo a poco que te interese el tema, con sus multiples enlaces a proyectos de investigación y divulgación relacionados. Y al mismo tiempo, si solo quieres preparar tu visita o simplemente tienes curiosidad, no tendrás problemas en encontrar lo que necesitas.
La web no es un simple listado de lugares que visitas, restaurantes donde comer y un programa de actividades a las que acudir. La web es en sí una experiencia de turismo histórico y de aprendizaje de ese momento histórico de la ciudad y de EE.UU. en el que se enfocan.
Tienes la sensación de estar paseando por la historia. Sientes de que puedes convertirte en un experto en el tema, con su “Trend and Tradicion Magazine” que tiene su versión impresa. Lo cual me parece superineresante por tres razones:

  • puedes eligir tu experiencia como lector de tendencia y tradiciones, papel o digital;
  • fideliza al cliente, pq la edición impresa la recibes a domicilio si te suscribes, es decir te vinculas a Colonial Williamsburg
  • y consigue fondos, por un módico precio para el cliente, Colonial Williamsburg diversifica sus flujos de ingresos.

Si eres historiador o profesor de la asignatura, también tienes tus recursos, como no podía ser de otra manera. Aunque hay museos que aún son deficientes en esto, y no porque sean pequeños. History , es el dominio que han elegido para presentar y ofrecer a los profesionales sus recursos on-line y donde puedes conocer toda la actividad científica de este museo viviente, sus programas in situ, publicaciones, conferencias y talleres, y grupos de trabajo.

A medio camino ente una sección de “prepara tu visita” y una revista corporativa han creado Making History Now, una guía para que puedas convertirte en un moderno “revolucionario”, con consejos, noticias, etc para poder visitar Colonial Williamsburg y ser uno más o para recrear la revolución Americana en tu cocina. Pero dónde tambien lanzan sus

Como no podía ser de otra manera hay una sección infantil, con juegos e información adaptada. Y una tienda on-line, ahora casi todos lo museos tiene tienda, y muchos tiene tienda on line, donde además de los típicos recuerdos puedes comprar reproducciones; pero como yo tengo debilidad por la recreación histórica del siglo XVIII (que aquí en el sureste está tan ligada a nuestro folklore) me parece genial poder compara una tela de Indiana.

En resumen, han apostado por un tema y le están “sacando todo el jugo”, en el mejor sentido de la expresión.

Lo cual no quiere decir que no tengan que hacer balance cada cierto tiempo, ajustar o rediseñar estrategias y marcarse nuevos objetivos. Precisamente porque hacen todo esto cada cierto tiempo, no solo sobrevive o se mantiene (de hecho vivieron la disminución de visitantes durante siete años) sino que encaran el futuro con un optimismo que ya quisieran muchos.